Cali, maniobrando entre la identidad y la alteridad
Hace ya algún tiempo Cali esta viviendo una transformación significativa;
Para todos es claro que Cali tiene muy poco de
Cali siempre fue un punto de transito y de encuentro en el sur-occidente del país; se puede seguir su importancia social como lugar de encuentro entre varias culturas incluso desde antes de la colonia y es precisamente su carácter de ciudad multiétnica lo que ha hecho de Cali un laboratorio social de convivencia; pero aún así es solo hasta hace poco que estamos entendiendo la necesidad de construir una ciudad heterogénea.
En Colombia desde que empezamos a vislumbrar la importancia de discutir nuevas formas de convivencia basadas en la conciencia ciudadana, en gran parte gracias al trabajo pedagógico desde la academia y desde la alcaldía de Antanas Mockus, es que se están desarrollando políticas publicas que permitan al ciudadano maniobrar armónicamente entre la ley, la moral y la cultura, y le permitan entenderse como parte de una comunidad heterogénea; y es precisamente ese carácter de ciudad heterogénea lo primero que se debe considerar al momento de desarrollar algún plan de gobierno.
Como propone Antanas Mockus debemos intentar integrar el sistema de regulación estatal (las leyes), moral (la conciencia) y cultural (reconocimiento o censura social) pero debemos mantener en mente el hecho de que como ciudadanos tenemos derecho a tener diferentes valores morales y representación culturales y por lo tanto la convivencia urbana debe recaer en el compromiso de entendernos como parte de la comunidad y afianzar los vínculos que nos unen por medio del buen uso del espacio publico, como espacio de encuentro con el otro diferente a mi, y el respeto por las reglas convenidas, independientemente del constructo cultural sobre el que crecí.
Cali como la mayoría de los lugares del país es una amalgama cultural y es sobre esto que debemos construir nuestra ciudad. Debemos recuperar la confianza hacia el otro y esto solo se puede lograr por medio de un plan de gobierno que reconozca nuestras diferencias para de esta forma terminar encontrándonos como ciudadanos. Es necesario un plan pedagógico que nos haga reconsiderar la actitud de “vivo bobo” que venimos manejando, que nos haga pensar en sociedad y rompa con los mandamientos de a papaya puesta, papaya comida que tanto daño le han hecho a Colombia.
La construcción de grandes espacios de encuentro de nuestras diferencias como los espacios públicos es elemental para lograr una ciudad con conciencia ciudadana y es por eso que apoyo la propuesta de KiKo Lloreda para la alcaldía; considero que de todos los candidatos para la alcaldía de Cali es el que tiene el plan de gobierno que más se ajusta con las necesidades de la ciudad en este momento. El candidato LLoreda viene de una escuela que entiende que el caos por el que esta pasando ahora Cali es el caos natural de una ciudad en transformación, una ciudad que esta surgiendo en base a un nuevo tipo de sociabilidad orgánica dejando atrás una sociabilidad mecánica homogenizadora; sin embargo seguimos viendo con nostalgia esta vieja ciudad, pero Cali ya no es





